El Aceite de Oliva es rico en distintos antioxidantes que tienen un papel biológico positivo en la eliminación de radicales libres, moléculas implicadas en algunas enfermedades crónicas y en el proceso de envejecimiento.
Cada célula hereda un programa que organiza su actividad biológica y que puede repetirse de forma ilimitada, pero la repetición sucesiva produce errores que, en un principio, son corregidos pero que con el tiempo se afirman y dan lugar a una información equivocada, a la que después se unen otros errores. Una dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados puede dar lugar a fenómenos de peroxidación que expone a las células a esa producción de errores. Por otra parte, la presencia de agentes antioxidantes como la vitamina E supone un mecanismo de defensa.
Una encuesta sobre la transformación de la piel con el paso de los años demostró que las personas que consumían una dieta con más del 10% de ácidos grasos poliinsaturados presentaban signos de envejecimiento. En el 60% de los casos, hubo que extirpar lesiones cutáneas de las que se sospechaba que eran malignas.
Otro problema en las personas de edad es la descalcificación de los huesos. La osteoporosis es la reducción de la densidad ósea que favorece el riesgo de fracturas.
El Aceite de Oliva parece ejercer un efecto favorable, que depende también de la cantidad, ya que permite una mejor mineralización de los huesos. La explicación parece estar en la elevada cantidad de oleatos presente en los lípidos estructurales del hueso. Según un grupo de investigadores franceses, el Aceite de Oliva sería necesario en la época de crecimiento y, después, en la época adulta para evitar las pérdidas de calcio y enfermedades como la osteoporosis.
Las dietas ricas en Aceite de Oliva pueden prevenir la pérdida de memoria en los ancianos sanos. En un estudio llevado a cabo en personas de edad geriátrica que consumían dietas altas en grasas monoinsaturadas, presentes particularmente en el Aceite de Oliva, se comprobó que la cantidad consumida de Aceite de Oliva estaba inversamente relacionada con el deterioro de la capacidad cognitiva relacionado con la edad y la pérdida de memoria, las demencias y el Alzheimer.
En la vejez se produce una reducción de la capacidad digestiva y una mala absorción de las sustancias nutritivas, en especial de las vitaminas y de las sales minerales. El Aceite de Oliva reúne las mejores características de digestibilidad y de poder de absorción, así como una suave acción laxante. Consumido cocido, frito o, mejor aún, en crudo para aprovechar el contenido vitamínico y antioxidante, el Aceite de Oliva contribuye a hacer apetitosa la comida y una correcta digestibilidad.
Importante: esta información no constituye un consejo médico. Ante cualquier consulta, consulte a su médico.