La diabetes constituye la sexta causa de muerte en el mundo. Es una de las enfermedades metabólicas más importantes, es potencialmente muy grave y origina múltiples complicaciones que afectan a la salud como enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal y ceguera, entre otras.
La diabetes tipo I, o insulino-dependiente, aparece en niños y adolescentes y necesita insulina para su control. La diabetes tipo II lo hace en la edad adulta, generalmente a partir de los 40 años de edad, y se asocia con la obesidad.
Una dieta rica en ácidos grasos monoinsaturados (presentes en el Aceite de Oliva) es metabólicamente mejor que una rica en hidratos de carbono; esto hace de aquella la opción más recomendable para pacientes con diabetes no insulino-dependientes, además de ser más agradable al paladar.
El índice de supervivencia de los diabéticos ha aumentado considerablemente gracias a la mejora de los tratamientos terapéuticos. En este contexto, los descubrimientos de las propiedades benéficas del Aceite de Oliva estimularon a numerosos investigadores a examinar los efectos de la sustitución de una parte de los hidratos de carbono por grasas con un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados.
De esta manera, un estudio que comparó los efectos de una dieta rica en monoinsaturados sobre pacientes con diabetes no insulinodependientes con una dieta rica en hidratos de carbono demostró que con la dieta basada en el ácido oleico se obtienen niveles más altos de colesterol bueno o HDL, niveles más bajos de trigliceridemia y, al mismo tiempo, un mejor control de la glucemia. Este estudio se continuó con la utilización de una dieta en la que un 33% de las calorías totales provenía de monoinsaturados procedentes del Aceite de Oliva, lo que reconfirmaba la mejora del cuadro lipídico (reducción de la trigliceridemia y aumento del colesterol HDL). Al no producirse modificaciones en los niveles de glucemia y hemoglobina glucosilada con respecto a la dieta rica en hidratos de carbono, se planteó la cuestión de si no se debería modificar la dieta del diabético en beneficio de un mayor aporte de Aceite de Oliva.
En este sentido, las dietas ricas en ácidos grasos monoinsaturados pueden considerarse una buena alternativa para el tratamiento de la diabetes. Los trabajos científicos evidencian que una dieta con un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados constituye una alternativa válida a la dieta rica en hidratos de carbono para los individuos que padecen diabetes no insulino-dependientes, dado que mejora el perfil glucídico de la sangre, permite un mejor control del metabolismo lipídico y, al proporcionar un buen aporte de agentes antioxidantes, limita los procesos de peroxidación a los que estos pacientes son propensos, ya que los monoinsaturados están menos expuestos al desencadenamiento de la peroxidación que los ácidos grasos poliinsaturados.
Una alimentación adecuadamente hiperlipídica, por la presencia de Aceite de Oliva, resulta más agradable y permite que estos pacientes, que a menudo no aceptan de buen grado las limitaciones impuestas por el médico, se atengan a la dieta prescripta.
Importante: esta información no constituye un consejo médico. Ante cualquier consulta, consulte a su médico.