El cáncer constituye una de las principales causas de muerte en los países desarrollados, y su incidencia va en aumento.
En la actualidad se ha aceptado la relación existente entre la alimentación y el desarrollo de un importante número de tumores malignos, como los de colon, próstata, endometrio, tracto digestivo y mama.
Recientes estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto que el tipo de grasa parece tener mayor influencia que la cantidad en cuanto a la incidencia de la enfermedad, y que el Aceite de Oliva tiene un efecto protector frente a algunos tumores malignos.
El consumo de Aceite de Oliva disminuye el riesgo de cáncer de mama. Con la adopción de una alimentación saludable cuya fuente principal de grasa sea el Aceite de Oliva, la incidencia podría reducirse considerablemente debido a que la mutación celular que causa el cáncer se debe, en parte, a las toxinas que atacan el ADN. El procesamiento de dichas toxinas en el hígado produce radicales libres que luego atacan el ADN. El Aceite de Oliva aporta vitaminas y antioxidantes que ayudan a combatir dichos radicales libres.
Durante los últimos años, luego de estudiar la repercusión metabólica de las grasas y el papel del Aceite de Oliva en enfermedades hepáticas crónicas y en la enfermedad de Crohn, se ha demostrado el efecto protector del Aceite de Oliva frente al cáncer de colon. Las conclusiones fueron que la dieta con Aceite de Oliva reducía el número de lesiones de la carcinogénesis, el número de tumores era bajo y, de manera clara y significativa, eran menos agresivos y de mejor pronóstico.
El beneficio podría estar relacionado con el ácido oleico, monoinsaturado, mayoritario en el Aceite de Oliva, porque se ha comprobado que disminuye la producción de prostaglandinas derivadas del ácido araquidónico que, a su vez, desempeña un papel importante en la producción y desarrollo de tumores.
Actualmente se está estudiando su efecto protector en la leucemia infantil y en distintos tipos de cáncer como el de las células escamosas del esófago, apuntándose resultados muy prometedores.
Aunque todavía queda mucho por dilucidar con respecto al papel que ejerce el Aceite de Oliva en relación al cáncer y no se cuenta con información suficiente sobre los mecanismos de su actuación en la prevención o en la inhibición del crecimiento de los distintos tipos de tumores malignos, los datos disponibles indican que la actuación podría ejercerse de manera simultánea en las distintas etapas implicadas en el proceso de formación de cáncer.
Importante: esta información no constituye un consejo médico. Ante cualquier consulta, consulte a su médico.