Al médico turco Claudio Galeno (129-199 DC) debemos la aparición de la primera crema hidratante para la piel, al descubrir que mezclando Aceite de Oliva con agua y cera vegetal se obtenía una refrescante crema que confería gran elasticidad a la piel.
Otra de las aplicaciones que se conoce consiste en añadir al agua del baño 5 mililitros de leche mezclado con la misma cantidad de Aceite de Oliva. Indudablemente, siguiendo con rigor este tratamiento, nuestra piel adquirirá una notable suavidad.
Para hidratar nuestras manos, se prepara un empaste con Aceite de Oliva, vaselina y un poquito de mentol. Antes de acostarnos, nos untamos las manos con el empaste y las cubrimos con unos paños de algodón para mantener el empaste durante toda la noche. A la mañana siguiente, la piel de nuestras manos estará notablemente mejor hidratada.
También el Aceite de Oliva puede ser la solución a las puntas quebradas de los cabellos. Mezclamos un huevo, una cucharada de vinagre y 2 cucharadas de Aceite de Oliva; calentamos la mezcla sin que llegue a hervir, la aplicamos sobre las puntas quebradas y enjuagamos media hora más tarde.
Desde hace miles de años, el Aceite de Oliva es utilizado para ungir cualquier parte del cuerpo antes de aplicar un masaje, debido a que facilita la relajación de músculos y nervios.
Importante: esta información no constituye un consejo médico. Ante cualquier consulta, consulte a su médico.