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Infancia y Crecimiento

El Aceite de Oliva desempeña un papel fundamental para el feto durante el período de gestación. Los hijos de madres que consumieron Aceite de Oliva durante la gestación presentan mayor desarrollo postnatal, traducido en talla, peso, comportamiento y adquisición de reflejos psicomotores.

La alimentación lipídica es importante tanto en el recién nacido como en el niño destetado, y aún lo es más la ingesta adecuada de ácidos grasos esenciales.

El niño amamantado recibe entre el 4 y el 5% de las calorías en forma de ácidos poliinsaturados, pero el lactante alimentado con leche de vaca recibe una cantidad netamente inferior. Una ración escasa de ácido linoleico puede retrasar el crecimiento, producir alteraciones cutáneas, hepáticas o del metabolismo. No es conveniente suministrar aceites de semillas, ricos en ácidos grasos poliinsaturados en cantidades elevadas porque no tiene interés bajar el colesterol en los niños y porque favorecen los fenómenos preoxidativos, sobre todo en inmaduros con pocas reservas de vitamina E.

Por esto es importante mantener un equilibrio entre los ácidos linoleico y linolénico suministrados con la alimentación, ya que un exceso del primero puede determinar perturbaciones del sistema nervioso. El Aceite de Oliva proporciona una cantidad relativamente baja de ácidos grasos esenciales pero en relación adecuada entre linoleico y linolénico similar a la que se encuentra en la leche materna.

En lo que respecta a la influencia del Aceite de Oliva en la mineralización y desarrollo de los huesos, hay un trabajo en el que se demuestra la necesidad de las grasas. Pero el mejor efecto se obtiene con un aporte de glicérido oleico, a los que se añade un porcentaje mínimo de poliinsaturados, por lo que los regímenes más favorables son los que contienen Aceite de Oliva.

Importante: esta información no constituye un consejo médico. Ante cualquier consulta, consulte a su médico.