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12/03/2016

Que venga El Principito, le presentaremos batalla

Crónicas de un catador en la jungla gastronómica

Sábado, 14 horas, almuerzo con un amigo en conocido restaurante de pastas de Palermo Brooklyn. Pido los Penne Rigate del menú (con pesto de rúcula, verduras grilladas y almendras picadas). Llega el plato, empiezo a comer y siento los claros defectos del aceite de oliva que usaron en el pesto. Sigo comiendo, porque estaba famélico y porque estaban ricos (a pesar del aceite) y le comento a mi amigo cuánto podría mejorar ese plato si usaran un buen aceite de oliva. Prometo no hacer comentarios para no mezclar trabajo en un almuerzo de sábado.

Llego a la mitad del plato y no puedo con mi genio. Llamo al señor que está en la caja y se suscita el siguiente diálogo:

YO: Sin ánimo de reclamo ni de venderte nada, ¿qué aceite de oliva usan en la cocina?

EL: El Principito.

YO: No lo conozco. Quería decirte que claramente es un aceite defectuoso, elaborado con aceitunas fermentadas. Es una lástima, porque este plato sería 20 veces más rico con un buen aceite de oliva. Para el pesto, el aceite es un ingrediente central.

EL: (cara de culo) Ah, mirá, no sé. Para las ensaladas uso Finca El Renuevo, que es orgánico. Yo tengo una tienda de productos orgánicos. Pero para la cocina usamos El Principito, que es el mismo que usamos en las aceiteras que van a la mesa. Bah, no sé, ayer trajeron una muestra de otro aceite y tal vez usaron ese.

YO: Tal vez sea eso... Te lo digo porque vine varias veces, siempre comí ravioles, siempre estuvieron increíbles, y esta es la primera vez que como pasta seca y justo elegí una salsa donde el aceite es protagonista.

EL: ¿Pero igual te gustaron, no?

YO: Me hubieran gustado más si hubieran usado un aceite de oliva sin defectos. Soy catador de aceite de oliva y es algo que no puedo pasar por alto aún cuando quisiera.

La verdad, no me sorprende el desconocimiento sobre aceite de oliva que cunde en el rubro gastronómico. Dejé de venderle a restaurantes porque es un trabajo que desmoraliza a cualquiera y me dediqué a trabajar con consumidores, que tienen más interés en el producto. Lo que me INDIGNA es que me cuentes que te trajeron una muestra (tal vez de Bardahl) y que vos me uses la muestra en el plato que estoy pagando sin tener la mínima idea de qué producto se trata, que ni siquiera se te ocurra averiguar qué aceite era para darme una respuesta adecuada a una pregunta educada y que me cuentes que usás aceite orgánico en la ensalada mientras yo degluto un aceite para autos en mi plato de fideos.

Parafraseando a Jose Gomez Fuentes, "yo le tiro la información, usted la recibe, la analiza y saca sus propias conclusiones".