Desde que entra en la boca, el Aceite de Oliva ejerce una serie de efectos sobre el tracto digestivo.
Por su elevado contenido de ácido oleico, el Aceite de Oliva es el mejor tolerado por el estómago. El tono de la válvula que separa el estómago del esófago, impidiendo el reflujo de jugos gástricos, se ve menos afectado por el Aceite de Oliva que por los aceites de semilla y las grasas animales, como la manteca. Asimismo, actúa sobre el tiempo de evacuación del estómago.
Desde la antigüedad se describen los efectos beneficiosos en las gastritis hiperclorhídricas y las úlceras gastroduodenales, derivados de un efecto protector del Aceite de Oliva. La sustitución de grasas animales por Aceite de Oliva en la dieta suministrada a pacientes con úlceras produjo una reducción de lesiones en el 33% y una cicatrización en el 55% de los casos.
No obstante, la prescripción del Aceite de Oliva no dispensa la terapia farmacológica.
La ingesta de dos cucharadas de Aceite de Oliva por la mañana en ayunas parecen tener un efecto satisfactorio sobre el estreñimiento crónico.
El Aceite de Oliva también actúa de forma muy favorable sobre la atonía de la vesícula biliar, ejerciendo una acción más intensa, suave y prolongada que los fármacos y otros alimentos que producen efectos similares. El Aceite de Oliva inhibe la secreción biliar hepática durante el tiempo de vaciado de la vesícula, por lo que es un colagogo puro, y puede utilizarse como alimento terapéutico.
Una enfermedad extendida es la litiasis biliar colesterólica (cálculos biliares), relacionada con el metabolismo de las grasas y que resulta favorecida por el desarrollo económico de las poblaciones. El exceso alimentario global, el de grasas saturadas y colesterol, llevan a un aumento de la excreción biliar del colesterol y a una reducción de los ácidos biliares y de lecitina. Parece ser que los altos niveles de colesterol plasmático aumenta el riesgo de litiasis porque, simultáneamente, se incrementa la fracción de colesterol transportada por las LDL, que inhiben la síntesis hepática del colesterol.
Se puede hablar del Aceite de Oliva como protector de la formación de cálculos biliares, tanto por la activación que produce en el flujo biliar como por el aumento de las LDL, o su equilibrada relación entre ácidos grasos saturados y poliinsaturados, así como por su riqueza en monoinsaturados.
Importante: esta información no constituye un consejo médico. Ante cualquier consulta, consulte a su médico.