Atilio Avena Blend Premium 2008, Mendoza
Frutado a oliva muy madura y deshidratada, evidente presencia de hongos, moho y ácidos de fermentación en un aceite inadmisible a la cata.
Lamentablemente es un aceite donde todos los defectos sensoriales de la almazara se conjugan en un compendio muy didáctico de los defectos en un aceite de oliva virgen extra.
Lamento que esto pueda pasar, y por suerte siempre menos, en aceites de primera marca. Creo que la problemática es tanto empresarial como cultural, generada por querer dar al consumidor un producto familiar a su paladar y que sea fiel a la tradición consolidada en muchos años de consumo y ventas.
No importa si este perfil sensorial no coincide con las normas COI o con los parámetros de calidad y salud necesarios en un aceite de oliva extra virgen. Lo único importante es asociar este perfil sensorial “tradicional” al mejor rotulado posible: el de virgen extra.
Como si fuera la cara verdadera del aceite de oliva, se ha impuesto un cliché sensorial tan aceptado que sigue generando perplejidad en los consumidores a la hora de usar un verdadero aceite de oliva extra virgen.
Es más cómodo acompañar el consumidor sin contrariarlo, en lugar de innovar y buscar la excelencia en el producto, lo que implica finalmente un gran esfuerzo para imponer una tendencia que tiene como fin el conocimiento de un producto de altísimo valor nutricional, rico en antioxidantes, pleno de aromas agradables y sensaciones realmente placenteras en la boca.
Tengo fe que pronto todo esto va a cambiar. Ya pasó con el vino en una verdadera revolución de tendencias e innovaciones permanentes. Está pasando en el mundo de los aceites extra virgenes en todas las latitudes. Ya llegará la hora de la Argentina.
Marco Scanu
Oleólogo
Esta muestra fue extraída de una botella cerrada enviada por la empresa a la cata de aceites de la Guía de Aceites de Oliva de Austral Spectator.