Familia Zuccardi Manzanilla 2008, Mendoza
Este aceite de oliva se presenta con un frutado leve de oliva madura, claro aroma a salvia, con leves notas a piñones y almendras.
En la boca entra plano, casi neutro. Es un aceite ya maduro y con poca personalidad y persistencia. Advierto una marcada involución de los aromas que anuncia una inminente oxidación.
“¡Lupus in fabula!” gritaría Catone (234 – 149 a. C.), maldita oxidación, inevitable y cruel final de todo aceite de este mundo terreno.
La realidad es que los aceites son materia orgánica “viva” y por lo tanto nacen, se estabilizan a los 60 días y llegan a su muerte natural, perdiendo gradualmente sus calidades, al cumplir un par de años de la cosecha (en pocos casos positivos), o tristemente en pocos meses en la mayoría de los aceites presentes a lo largo y ancho de las góndolas de los supermercados.
No hay que olvidar un saber antiguo y al mismo tiempo terriblemente moderno: más antioxidantes, más vida. Nuestro amigo Catone diría “quam acerbissima olea oleum facies, tam oleum optimum est”.
¡Que, por favor, no nazcan ya muertos!, agrego yo.
Marco Scanu
Oleólogo
Esta muestra fue extraída de una botella cerrada del stock de productos de Mondoliva.com.
